Historia de una vela

El célebre Michael Faraday (1791-1867) fue uno de los científicos más prolíficos del siglo XIX. Nació en Newington Butts, en las cercanías de Londres, el 22 de setiembre de 1791, era el hijo de un herrero y desde muy pequeño tuvo que trabajar. Uno de sus primeros trabajos fue el de mandadero de un encuadernador.

Este trabajo le ofreció la posibilidad de estar con libros, y despertar a su pasión que serían las ciencias. Admirador de un importante químico de la época, Sir Humprey Davy, le hizo llegar sus manuscritos cuando llegó a su ciudad. Impresionado por sus trabajos lo contrató como ayudante de laboratorio de la Royal Institution.

En los años 1813-15 hizo extensos viajes por el continente acompañando a su maestro. Poco después comienzó a contribuir personalmente en los asuntos científicos, publicando su primer trabajo en 1816. En 1825 fue nombrado director del laboratorio y profesor de química en 1833. En 1841 su salud le obligó a abandonar sus actividades por tres años. Se repuso y después de esta interrupción, hizo algunos de sus descubrimientos más importantes.

Nunca acepto las ofertas que le hicieron instituciones científicas más prestigiosas de la época, por eso declinó las presidencias de la Royal Institution y de la Royal Society. Murió el 25 de agosto de 1867.

Uno de los hitos realmente significativos en la historia de la química sintética (posteriores a los trabajos de Woehler) fue el descubrimiento de la estructura molecular del benceno.

Faraday no sólo aisló por primera vez al benceno sino que también halló su fórmula molecular. Llegó a ser muy conocido en el mundo científico de su época por su descubrimiento del principio de la inducción electromagnética a partir del cual fue posible la invencióne, la ley de descomposición electroquímica y el desarrollo de la dínamo.

Entre sus virtudes estaba el histrionismo con el que el explicaba los temas científicos en las conferencias que presentaba en la Royal Institution. Éstas eran tan amenas y claras que atraían público de todas partes, especialmente juvenil que se divertía con sus demostraciones.

A pesar de la naturaleza esencialmente técnica de sus trabajos de investigación, Faraday tenía un don especial para exponer los temas científicos ante auditorios populares, y sus conferencias en la “Royal Institution”, especialmente las dedicadas al público juvenil, gozaron de justificado renombre. El texto precedente es un ejemplo de explicación científica y atrayente.

PRIMERA CONFERENCIA

 

UNA VELA: LA LLAMA, SU ORÍGEN, CONSTITUCIÓN, MOVILIDAD, BRILLO

 

“Como testimonio de nuestro agradecimiento por el honor que nos confieren ustedes al venir a enterarse de lo que constituyen nuestras actividades, me propongo hacerles conocer, durante el curso de estas conferencias, la historia química de una vela.

Ya he abordado el tema en otra ocasión, y si de mí dependiera lo repetiría año tras año: tan atrayente e interesante es; tan maravillosa la diversidad de posibilidades que ofrece en las diferentes ramas de la filosofía. No hay ley que rija alguna parte de nuestro Universo que no esté relacionada o entre en juego en estos fenómenos. No hay camino mejor ni más seguro para que ustedes se pongan en contacto con las Ciencias Naturales que la consideración de los fenómenos físicos que se verifican en una vela. Espero, por lo tanto, no desilusionarles al elegir nuevamente este tema en lugar de uno nuevo, que en el mejor de los casos, no podría superar al presente.

Antes de comenzar, permítanme decirles también esto: que, a pesar de que nuestro tema es amplio y de que nos proponemos tratarlo seria, honesta y filosóficamente, no es mi intención dirigirme a la gente madura y experimentada aquí presente. Reclamo el privilegio de hablar a los jóvenes como si fuera uno de ellos.”…

 

…“Hay otro aspecto de la vela que ustedes deben conocer, ya que sin él no podrían comprender completamente la serie de consideraciones que nos sugiere. Me refiero a la vaporización del combustible. Para que ustedes puedan entenderlo, permítanme mostrarles un experimento muy bonito aunque trivial: si ustedes apagan una vela con cierto cuidado, verán que de ella sale humo. A menudo habrán ustedes percibido el olor del humo de una vela recién apagada, que por cierto es bastante desagradable; si ustedes la apagan, repito, podrán ver el humo en que se transforma esta sustancia sólida. Apagaré, pues, una de estas velas en forma que mi aliento no perturbe la atmósfera que la rodea; y ahora, si mantengo una cerilla encendida a dos o tres pulgadas de distancia de la mecha, observarán un hilo de fuego que atraviesa el aire y llega hasta la vela.”

 

 


SEGUNDA CONFERENCIA

 

LA VELA: EL BRILLO DE LA LLAMA,  EL AIRE NECESARIO PARA LA COMBUSTIÓN, LA FORMACIÓN DE AGUA

 

…“Pues de la siguiente manera: En la parte central de la llama, donde está el pabilo, se encuentra nuestro vapor combustible; en la parte exterior tenemos el aire, que, como veremos, es necesario para la combustión de la vela; entre ambos tienen lugar reacciones químicas muy violentas, y como resultado de la interacción del aire y del combustible, simultáneamente con la obtención de luz, el vapor interior es destruido. Si examinan en qué parte está el calor de una vela, lo hallarán distribuido en una forma muy peculiar. Voy a tomar esta vela y sostener un trozo de papel sobre la llama. ¡Dónde está su zona calorífica? ¡Ven ustedes que no se halla en el interior? Se encuentra formando una especie de anillo, precisamente en la parte donde yo les decía que tenía lugar la reacción química y pese a la manera imperfecta en que realizo el experimento, y siempre que no haya demasiada corriente de aire, verán dicho anillo. Es un lindo experimento que ustedes pueden repetir en sus casas. Tomen una tira de papel, traten de que la atmósfera del cuarto sea tranquila, coloquen el papel exactamente sobre la parte media de la llama –no debo hablar mientras hago el experimento- y observarán que se quema en los lados, y que en el medio no lo hace o se quema muy poco. Cuando, después de las primeras tentativas, puedan repetir correctamente esta prueba, comprobarán que la zona calorífica corresponde  a la parte en que el aire y el combustible entran en contacto.

Esto último es de suma importancia para nuestro tema. El aire es indispensable para la combustión; más aún, debo hacerles entender que lo que se necesita es aire puro.”

 

Extractado de Faraday, Miguel. Las fuerzas de la materia e Historia química de una vela. Emecé Eitores S.A. Buenos Aires. 1946

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